El método Montessori, Google, Amazon y Wikipedia

Te estarás preguntando, ¿qué tiene que ver el método Montessori con esos gigantes de la web? ¿Y qué pinta esto en esta web de posicionamiento web?

Pues, un pequeño detalle que mucha gente sabe, los creadores de estos monstruos virtuales, Jeff Bezos (Amazon), Sergey Brin y Larry Page (Google), y Jimmy Wales (Wikipedia) estudiaron en algún momento de su infancia en escuelas que aplican este método o estaban influenciadas por este método.

Más allá de las críticas a nivel ético que se le puedan hacer a Google y Amazon, algo interesante pero no es el sitio ni el momento pero que sí es importante hacer, me interesa un punto: la creatividad.

El desarrollo libre fomenta la creatividad y el método desarrollado por Maria Montessori, con sus más de 100 años de puesta en práctica, es una prueba viviente.

Que ambos hayamos ido a la escuela Montessori, el hecho de no seguir reglas ni órdenes, nos llevó a reflexionar en torno a la idea de cómo hacer para que las cosas en el mundo sean un poco diferentes.

Sergey Brin, sobre el paso de él y Larry Page por una escuela Montessori

¿Cuáles son las diferencias principales de las escuelas Montessori y las escuelas tradicionales?

Entre las diferencias principales, están la disposición. Las aulas infantiles están compuestas por criaturas de edades mixtas, con aulas con edades entre los 3 a 6 años de edad. En ellas los niños y niñas pueden elegir qué actividad realizar. Y son las propias criaturas, una vez se les proporciona el material didáctico/pedagógico quienes deciden mediante la exploración el uso que se le puede dar. 

Esto marca una diferencia con las aulas tradicionales, en las que hay que permanecer sentado. En las aulas de las escuelas donde se aplica este sistema pedagógico se permite el movimiento por todo el espacio.

Un elemento a destacar en este método es que el aprendizaje se toma como algo individual, en el que cada persona tiene su propio aprendizaje, y está centrado en el aprendizaje mismo y no en la figura de un maestro, como sucede en la escuela tradicional.

Todo esto contribuye a forjar valores, a valorar la experiencia y, sobre todo, contribuye a potenciar la creatividad en los niños. 

Al permitir el desarrollo y no imponer puntos de vista ni ritmos curriculares, se podría hablar de enseñanza “libre”. Y es precisamente este respeto por los propios ritmos de aprendizaje lo que contribuye a potenciar la creatividad.

En palabras del propio Brin de Google, el método Montessori es un sistema de aprendizaje que “te enseña a hacer las cosas por ti mismo, a tu propio ritmo y tiempo”.

Por su parte Jeff Bezos, fundador de Amazon y la persona más rica del mundo, siempre habla de manera elogiosa de su aprendizaje mediante este método.

Recientemente una fundación, anunciada a finales de 2018, a la que destinará 2000 millones de dólares para crear “una red de jardines de infantes de alta calidad en las comunidades más desfavorecidas, con beca completa e inspirados en el método Montessori”.

Mientras que los fundadores de Amazon y Google asistieron a una escuela Montessori “oficial”, Wales de Wikipedia siempre intenta dejar claro, ya que es normal encontrar en todos los medios que hablan de este asunto que él fue un estudiante Montessori, que él nunca asistió a una escuela Montessori, sino que asistió a una escuela que se basaba en gran parte en este sistema pedagógico:

La escuela a la que asistió Wales era un centro privado que llevaban su madre y su abuela, y en él estaban juntos todos los niños de primero a cuarto curso por un lado, y de quinto a octavo por otro. Precisamente como en las escuelas Montessori y otras influenciadas por este sistema pedagógico.

Críticas al método

Uno de los ataques más comunes contra el método Montessori es que es “elitista”. Esta acusación viene del carácter privado de la mayoría de los centros. Al tratarse de un sistema que por diferentes motivos, la mayoría de las escuelas públicas no han optado por aplicar, prefiriendo los métodos de enseñanza obsoletos y probadamente demostrados que llevan al fracaso en materia de aprendizaje, para acceder a una escuela que aplique el método Montessori hay que pagar por una escuela privada.

Incluso en los últimos años de su vida, con amargura, una anciana Montessori, tuvo que enfrentarse y lidiar con este tipo de acusaciones, a la cual replicaba con un simple “no han entendido nada”.

En la actualidad muchas escuelas públicas, incluso en barrios muy populares y desfavorecidos, están aplicando todo lo que la institución educativa les permite de este método. Y los resultados, como es de esperar, son asombrosamente positivos.

Aprender a pensar

Una de las diferencias entre la escuela tradicional y muchos métodos, además del Montessori, en parte disidentes con la escuela tradicional como podrían ser también los métodos Waldorf, Pikler y otros, es que la libertad en el aula te enseña a pensar.

Aunque parece una sutil diferencia, no lo es, e intentaré ser lo más claro posible.

El método educativo tradicional se basa en maneras de aprendizaje que sobrevaloran algunas formas de pensamiento y no el pensamiento en sí, principalmente la memoria. Por lo tanto, lo que enseñan es qué pensar y no cómo pensar. Esto marca una diferencia abismal, y los ejemplos de estos “emprendedores digitales” lo deja claro: la única manera de dejar que la creatividad fluya, que actúe, en definitiva que haga lo suyo que es crear a través del propio pensamiento, libre de ataduras banales y condicionamientos.

Lo mismo podría decirse para la autodisciplina en contraposición con la disciplina impuesta, es decir, el miedo. La autodisciplina permite reconocer los propios límites, ya sean de uno mismo o del grupo, mientras que la disciplina impuesta sólo vale mientras haya alguien que esté ejerciendo alguna forma de coerción.

Los analfabetos del siglo XXI

Hay una cita muy famosa, atribuida a Alvin Toffler, quien la repasa en su obra magistral de 1970 El shock del futuro, que dice:

Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender.

Esta frase en realidad fue dicha originalmente por el pedagogo, psicólogo y poeta Herbert Gerjuoy. Pero encaja muy bien en la obra del futurólogo Toffler, quien “predijo” entre otras cosas, la televisión por cable, Internet, el trabajo en remoto, la clonación, la ingeniería genética y el matrimonio LGTBI.

La cita de Gerjuoy guarda una verdad y una profundidad muy actual. Con los métodos para recabar datos, con la facilidad que podemos consultarlos en Internet o disponer de enciclopedias enteras en una memoria SD del tamaño de un sello postal, es importante utilizar la mente, el pensamiento, la creatividad, en otra dirección. Aportar y crear cosas para que nuestro entorno sea mejor.

¿Inteligencia o inteligencias?

Solemos atribuir la creatividad a dos cosas principalmente. Una, la genialidad. Una persona creativa es un genio, alguien casi sobrehumano tocado por una varita mágica. Otra, la inteligencia a secas, como si fuera una sola, en general relacionada con la memoria. 

Me viene a la mente la teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner. Recientemente leí varias obras de este autor, y la verdad que no tienen desperdicio alguno. Gardner desarrolló una serie de investigaciones para concluir que no existe una inteligencia única, sino al menos 8 principales:

  1. Inteligencia lingüística
  2. Inteligencia lógico-matemática
  3. Inteligencia espacial
  4. Inteligencia musical
  5. Inteligencia corporal
  6. Inteligencia intrapersonal
  7. Inteligencia interpersonal
  8. Inteligencia naturalista

Además, cree que la figura del “genio” o de la persona “excepcional”, no se trata más de una persona que ha desarrollado a niveles por encima de la media, algo que todos pueden hacer, más de una de estas inteligencias de manera cruzada.

Concluyendo

Lo que pensaba sería una nota breve se ha extendido y es un texto de 1400 palabras. Mi idea era destacar solo una cosa. Los creadores de estos monstruos digitales, de estas páginas webs que están entre las más visitadas del mundo, han conseguido desarrollar estos proyectos por una serie de factores, pero el más importante de todos es la creatividad. Tema aparte son las cuestiones éticas, no menos importantes, de estos monstruos empresariales (monopolio, explotación laboral, etcétera), pero escapan del análisis de hoy.

Pero es importante recordar que la creatividad sólo puede darse en un medio favorable, algo que se puede dar tanto si asistimos a una escuela especializada en este sistema educativo o si aplicamos el método Montessori en casa, siempre fomentando el pensamiento libre de prejuicios absurdos, con valores nobles y con un deseo de conocer, de equivocarse y de seguir creciendo.

Sólo se puede dar si aprendemos a pensar y si somos capaces de desaprender.

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